Historia del Tribunal

A través de la sanción de la Ley 5805, publicada en 3 de Febrero del año 1975, se crea -además de los Colegios de Abogados como entidades profesionales encargadas de otorgar la Matricula Profesional para el ejercicio de la Abogacía- el TRIBUNAL DE DISCIPLINA DE  ABOGADOS DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA, con la función de velar por el cumplimento de las normas de ética que regulan el ejercicio profesional, estableciéndose en dicha normativa el modo en que dicha Institución debe ejercer aplicar las sanciones en caso de transgresión.

 

La tarea del TRIBUNAL DE DISCIPLINA DE ABOGADOS DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA es comprensiva para los abogados matriculados en toda la Provincia, encontrándose el procedimiento reglado en distintos Títulos y Capítulos de la ley 5805, en especial en el Título Uno Capitulo IV, el que trata las reglas éticas y Titulo Cuatro “Del Tribunal de Disciplina”, Capítulos I, II.-

 

El Tribunal de Disciplina de Abogados de la Provincia de Córdoba funciona como entidad autónoma desde su creación siendo solventada en el aspecto económico por los 11 Colegios de Abogados existentes en la Provincia de Córdoba -los que en todo momento han respetado esa autonomía- conforme un presupuesto anual, el que debe ser aprobado por todos los Colegios en Asamblea.

 

La actual conformación del Tribunal de Disciplina de Abogados de la Provincia de Córdoba se ha constituido con una lista única y una renovación parcial de sus miembros, que permite de ese modo ser de una continuidad y renovación que hace a su mejor desempeño. 

 

La actual conducción del Tribunal de Disciplina entiende que es fundamental para el Abogado el conocer las Instituciones a las que por su profesión pertenece y en especial la función o tarea jurisdiccional que incumbe a este Tribunal de Disciplina, cuyo objetivo máximo es aplicar las normas que regulan el recto ejercicio de la profesión. –

 

El Abogado en el ejercicio de su función, cubre el amplio espectro en que se desarrolla la vida del hombre. Debe estudiar la complejidad humana que se manifiesta en conductas irregulares, que van desde el incumplimiento de obligaciones hasta la destrucción de personas y bienes, es receptor de sentimientos generadores de actitudes vinculadas al temperamento, cultura y normas ética y morales de sus clientes.

 

El ejercicio de la Abogacía, consustanciado con los principios éticos y de valoración humana, requiere no sólo conocimientos jurídicos, sino una gran dosis de capacidad perceptiva para captar a ese ser como un todo, que espera de su Abogado la solución para su problema y así aliviar el peso de su propia existencia.